... y en vez de El Retrato de Dorian Gray me está imprimiendo El Padrino.
Tan sencillo como sacar de la máquina expendedora de la facultad o del metro una bolsa de patatas para matar el gusanillo, parece ser que algún día, no muy lejano, podremos "sacarnos" un libro de una máquina similar, que probablemente estará al lado de las de comestibles. Salvando las distancias dotarán al desprevenido viandante de material con el que saciar el apetito intelectual o los ineludibles ratos de ocio(sidad).
Ya hace unos días que vi en la televisión la presentación en una librería londinense de esta máquina, On Demand Books (también conocida como la máquina Espresso. Posteriormente, como es lógico, más medios se han hecho eco de su alumbramiento.
Lo cierto es que es sorprendente la forma en que es capaz de proporcionar una lectura. A un módico precio, y tras seleccionar el título que el cliente desea leer, devuelve un ejemplar impecable en un tiempo de espera relativamente corto. Me parece reseñable la calidad de impresión y de encuadernación que en el reportaje se mostraba, claro está, era la puesta de largo de la máquina en cuestión y había que dejar el pabellón alto. Esperemos que si se materializa la experiencia y su existencia es un hecho constatable en cualquier esquina o parada de metro, así sea: calidad y buenos libros.
Por otra parte, no me quedó claro qué criterios se seguirán a la hora de confeccionar la lista de libros disponibles para su impresión.
De todas formas, habrá que profundizar algo más en la maquinita en cuestión...
Tan sencillo como sacar de la máquina expendedora de la facultad o del metro una bolsa de patatas para matar el gusanillo, parece ser que algún día, no muy lejano, podremos "sacarnos" un libro de una máquina similar, que probablemente estará al lado de las de comestibles. Salvando las distancias dotarán al desprevenido viandante de material con el que saciar el apetito intelectual o los ineludibles ratos de ocio(sidad).
Ya hace unos días que vi en la televisión la presentación en una librería londinense de esta máquina, On Demand Books (también conocida como la máquina Espresso. Posteriormente, como es lógico, más medios se han hecho eco de su alumbramiento.
Lo cierto es que es sorprendente la forma en que es capaz de proporcionar una lectura. A un módico precio, y tras seleccionar el título que el cliente desea leer, devuelve un ejemplar impecable en un tiempo de espera relativamente corto. Me parece reseñable la calidad de impresión y de encuadernación que en el reportaje se mostraba, claro está, era la puesta de largo de la máquina en cuestión y había que dejar el pabellón alto. Esperemos que si se materializa la experiencia y su existencia es un hecho constatable en cualquier esquina o parada de metro, así sea: calidad y buenos libros.
Por otra parte, no me quedó claro qué criterios se seguirán a la hora de confeccionar la lista de libros disponibles para su impresión.
De todas formas, habrá que profundizar algo más en la maquinita en cuestión...
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